HOY HACE UN AÑO …

21/07/2020   8:38  | 

366 días. Eso es lo que ha pasado desde que el hockey femenino español escribiera una de las páginas más brillantes de su historia.

La selección española Sub-21 femenina se colgaba la medalla de oro en el Campeonato de Europa de la categoría. Un hito logrado en Valencia, sobre la pista azul de Beteró, que se sitúa justo por detrás del oro olímpico en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y del bronce de las #RedSticks en la última edición del Campeonato del Mundo de Londres en 2018.

Clara Pérez, Ana Pueche, Laura Barrios, Clara Pineda, Estel Forte, Costanza Amundson Teves, Patricia Álvarez, Florencia Amundson Teves, Isabel Zaldúa, Laura Bruguera, Claudia Rodríguez, Laia Vidosa, Berta Agulló, Anna Barba, Paula Fernández, Júlia Strappato, Sara Barrios y Clara Badía; en el terreno de juego y Jordi Alastrue, Manuel Pérez, Andreu Enrich, Mariona Ramos, Jordi Lázaro, Raúl Gómez y Jorge García, en el cuerpo técnico, inscribían sus nombres con letras doradas en la historia de nuestro deporte.

Un grupo de jugadoras y staff, que confirmaban con el título lo que transmitían desde las fechas previas al arranque del torneo. Un víspera que trajo momentos de entrenamientos, videos, convivencia, charlas motivacionales y de trabajo de comunicación, fundamental todo ello para lo que después acabaría por suceder.

Un comienzo de fase inicial que les medía a Francia, en un encuentro que se traducía en el triunfo inaugural en la competición. Una victoria que se repetiría en el segundo envite; ahora ante Rusía, lo que confirmaba la clasificación para el próximo Campeonato del Mundo de la categoría y en el tercero contra Irlanda; que de esta forma metía a las españolas en semifinales.

El cuarto choque ante Paises Bajos definiría la clasificación del grupo; como primeras o segundas del mismo. Las holandesas se llevaban la victoria, aunque dejando cuentas pendientes para un enfrentamiento que se repetiría tres días después.

Pero antes llegaba la penúltima batalla. Una rocosa Alemania se convertía en el último obstáculo para luchar por la primera de las preseas en juego.

No tardarían las locales en adelantarse. Transcurriendo el décimo minuto de juego, Isa Zaldúa recogía una bola larga. La catalana, pese a quedarse hundida en el flanco izquierdo del ataque, conseguía zafarse de su marcadora, penetrar en el área y rematar con acierto en un tanto que adelantaba a las anfitrionas. Un posterior gol germano llevaría la resolución a los shoot outs. Suerte donde llegó el turno de Clara Pérez, que bajo palos, agrandaba su figura para hacer posible el billete a la gran final.

Así llegábamos al domingo 21 de Julio. Un sofocante calor volvía a hacerse palpable sobre el “Cap i Casal”. Un espectador de lujo de un partido por la gloria continental.

Las de Jordi Alastrue volvían a medirse ante las tulipanes, en un técnico que se presentaba con un plan para superar al “coco”, y que terminó llevando a cabo.

Sin embargo, Van der Veerdonk se lo pondría más difícil con la anotación visitante. Una variación que podía convertirse en una lata abierta para nuevos tantos, pero que no fue así. El empuje holandés fue descendiendo paulatinamente, mientras el español iba creciendo exponencialmente.

Las arengas a sus compañera de Flor e Isa, la magia salida del stick de Patto; confirmado con su posterior MVP del torneo, las diabluras de las Barrios o las internadas de Patri, Estel o Burgui, fueron haciendo creer al grupo que era posible. Unos minutos cercando la portería local, fueron la antesala del empate; dentro de los instantes finales

Era el gol de la igualada, el gol de la esperanza, el gol de la locura colectiva; el gol que acercaba al equipo a la gloria.

Con la inercia de lo conseguido in extremis y con una portera que ya había demostrado ser una gigante, se afrontaba la suerte definitiva. La misma que dio tres goles a España y otra extraordinaria actuación de Clara Pérez, poniéndola en la senda legendaria de las Mariví González, Chus Rosa, López De Eguilaz o María Ángeles Ruiz.

De ahí al llanto, pero de alegría, en una empresa que se antojaba muy complicada al comenzar la lucha, pero que la fuerza que otorga la palabra equipo se hacía latente en una victoria que es ya para siempre historia de nuestro hockey.